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21 oct 2010

'Simpatía por el relato' en EL CORREO ESPAÑOL

Lecturas a buen ritmo Dos publicaciones se acercan, desde diferentes postulados, al mundo del rock

Bob Dylan llegó a tener una buena amistad con Hilburn. :: RAFA GUTIéRREZ

ITZIAR ARTETXE

¿Qué hacen los rockeros minutos antes de salir al escenario? ¿Qué piensan instantes después de haber actuado ante miles de personas? ¿Qué ocurre en el 'backstage' de las estrellas? ¿Cómo reaccionan ante las críticas de la prensa especializada? ¿Y ante la opinión, no siempre benévola, del público? ¿Qué sienten en las largas temporadas que pasan alejados de los escenarios? Y lo que es más importante, ¿en algún momento dudan, tienen miedo, y padecen inseguridades, como el resto de los mortales? Robert Hilburn, crítico de 'Los Ángeles Times' capaz de provocar cambios en el repertorio previsto por Bob Dylan para uno de sus conciertos, tiene la respuestas a esas preguntas, y a tantas otras.
En 'Desayuno con John Lennon (y otras crónicas para la historia del rock)', editado por Turner, Hilburn recorre los hitos del género desde su propia experiencia como periodista musical, narrando en primera persona el trajín que rodeaba a cada una de las entrevistas realizadas a las figuras más representativas de aquella música que, durante un tiempo, hizo soñar a sus fieles seguidores con poder cambiar el rumbo de la propia Historia. Con mayúsculas. Pero lo que diferencia la obra de Hilburn de otras aproximaciones a la historia del rock es la verdadera amistad que el crítico acabó labrando con todos aquellos que empezaron resistiéndose a ser entrevistados y acabaron recurriendo a él para pedir consejo, compartir unas cervezas mientras departían sobre música, o simplemente, desahogarse. Lo cierto es que Hilburn conseguía que los artistas, por lo general recelosos con la prensa, acabaran abriéndose a él.
Bob Dylan llevaba años sin conceder entrevistas cuando, en 1978, anunció que estaba dispuesto a responder a las preguntas de algunos periodistas, dentro de una campaña de promoción que el artista necesitaba en aquel tiempo. Llegaron más de 150 solicitudes procedentes de todo el mundo. Paul Wasserman, publicista encargado del marketing de aquella gira, decidió conceder diez. «Mientras (Waserman) le explicaba por qué era fundamental que las hiciera, Bob miró la lista, cogió un bolígrafo y tachó todos los nombres menos tres. El mío fue uno de los que se salvó», escribe Hilburn. Durante ese encuentro, y en los que se irían sucediendo en los años siguientes entre el crítico y el padre del rock, el periodista descubre que a ese monstruo de la música aparentemente inquebrantable le importaba, y mucho, lo que los demás dijeran de él.
Los artículos de Hilburn sirvieron en ocasiones para lanzar la carrera de algunos artistas que apenas empezaban a despuntar , como Elton John; en otras, para potenciar los logros de los ya consagrados, fortaleciendo así la apuesta personal de unos creadores que rompían, con cada disco, las reglas establecidas (Bruce Springsteen, U2, Nirvana...) y también, aunque en menor medida, a poner en su sitio a algunas figuras que, a pesar de un talento innegable, habían conducido su carrera por el mal camino: Michael Jackson o el Elvis Presley de los últimos años.
Con ellos, y muchos otros, se reunió en los diversos momentos de sus carreras y mantuvo conversaciones que trascendían el ámbito profesional, lo que le permitió penetrar en terrenos personales nunca antes explorados por nadie. Hilburn descubre así la vulnerabilidad de unos artistas que se antojan sin fallos ni fisuras pero que, muy al contrario de lo que habitualmente se mantiene, sufren la presión de su propia imagen y su supuesta perfección.
El estatus de ídolo
«Las estrellas de rock de finales de los sesenta se consideraban dioses de la cultura pop», cuenta Hilburn. «Entonces yo no tenía ni idea de lo difícil que les resultaba adaptarse a ese estatus de ídolos, y en especial a alguien como Janis (Joplin), cuya creatividad se alimentaba de una falta de autoestima profundamente enraizada. Como aprenderíamos años más tarde con el suicidio de Kurt Cobain, ninguna generación está a salvo de las presiones y tentaciones de la fama».
La propuesta de Hilburn no pretende ser un exhaustivo análisis de todos y cada uno de los acontecimientos que marcaron la marcha de un estilo de música que, asimismo, condicionó el modo de vida de varias generaciones, especialmente entre los años 50 y 80. Por eso, y a diferencia de otras revisiones históricas sobre el rock, 'Desayuno con John Lennon' está muy lejos de esos fríos listados de fechas, nombres, títulos y lugares a los que con demasiado frecuencia se recurre en los mil y un intentos de abordar la crónica del rock. Se trata de una visión personal y cercana de las subidas y bajadas de las grandes personalidades del rock.
Cuentos de rockero
'Simpatía por el relato' propone otro viaje a la trastienda del rocanrol, aunque de un modo diferente a lo visto hasta el momento y con sabor autóctono. Se trata de una antología de relatos escritos por 32 vocalistas y compositores de bandas de rock españolas. En la propuesta, que viene de la mano de la editorial Drakul y llegará a las librerías en noviembre, participan Julián Hernández (Siniestro total), Enrique Villarreal 'El Drogas' (Barricada), Rubén Pozo y 'Leiva' (Pereza), Kutxi Romero (Marea), Kike Suárez 'Babas' ('Kike Suárez & La desbandada') y Agnes (Lilith), entre otros.
Los artífices de la idea, los también escritores Patxi Irurzun y Esteban Gutiérrez, quisieron compilar relatos que versaran sobre el rock escritos por los propios protagonistas del mundillo. El resultado final, sin embargo, es un libro con narraciones que sobrepasan las fronteras del lema 'sexo, drogas y rock&roll'. «A los músicos hay que dejarles a su aire. ¿Que te salen con un cuento de fantasmas o uno infantil? Pues, tira, al final el libro resulta caótico, desigual, lleno de trallazos, medios tiempos, baladas... ¿Hay algo más rockero que eso?», se pregunta Irurzun.
El relato de Agnes, cantante y compositora de Lilith, lleva por título 'Estrellita y la canción de soledad'. Se trata de un cuento aparentemente para niños, acompañado incluso por las ilustraciones habituales en ese tipo de ediciones y que ha realizado la propia artista para la ocasión, pero que esconde en realidad una metáfora sobre la pérdida de la inocencia en «un mundo de hienas». «He intentado trasladar el sentimiento que tenía hacia el rock cuando empecé, que era muy inocente y puro, como son los niños y que hoy en día he perdido totalmente», explica Agnes.
Tirando de ingredientes autobiográficos, Kutxi Romero -frontman de Marea- ha escrito 'Barrizal', relato que narra unas horas en la vida de un personaje que se pasea por su barrio, en el extrarradio de la ciudad, trasunto en realidad de su Berriozar (Pamplona) de origen. «Es el lugar donde vivo y he crecido. El culo del culo de la ciudad», explica con honestidad. «Es un fragmento de una novela que escribí hace años y que nunca publiqué, porque me siento un intruso en la literatura».
«Joder, esto lo va a leer todo el mundo, esmérate». Ese pensamiento rondaba la cabeza de Rubén Pozo, del grupo Pereza, antes de comenzar a escribir su relato para la antología. «Cuando desterré ese pensamiento con un 'a la mierda', por fin pude empezar». Como resultado de la liberación tras el exabrupto, surgió 'Una mañana', «un relato sobre un chaval que hace 'pellas' por primera vez"» A este músico y letrista que ha compuesto algunas de las canciones más veneradas del pop español más reciente le preocupaban, especialmente, los diálogos: «Sólo quería que quedaran reales».
'Todos los palos' es, por otro lado, la propuesta realizada por Kike Suárez 'Babas' (Kike Suárez & La Desbandada) para la antología. Se trata de un ambicioso retrato del mundo del rock a través de 13 micro-relatos: el público, el autor, la prensa, el segurata, el fan, la fama, el taquillero, el circo (I y II), los grupos, los camerinos, el managament y los sponsors. «En el mundo de la música he ejercido, aparte de cantante, de crítico musical, de manager, de jefe de producción, de pegador de carteles, de taquillero, de video-realizador y, por encima de todo, de fan. He tocado muchos palos, de ahí el título», explica 'Babas'.
¿Qué aporta al panorma literario un libro de relatos escrito por rockeros? Para Agnes, el simple hecho de lavarle la cara al rock ya sería un objetivo cumplido: «En este país nos tienen por delincuentes o, en el mejor de los casos, por drogadictos e ignorantes de la vida que no sabemos ni hablar. Este libro demuestra que no es verdad, que somos muchas más cosas». Para el integrante de Pereza, por su parte, resulta «interesante ver cómo se desenvuelve gente especializada en escribir cosas arropadas por música en el más absoluto silencio». Kike Súarez 'Babas' cree que la experiencia se queda en una anécdota simpática: «Lo mismo que si un montón de escritores grabasen un disco, sería una anécdota curiosa en el panorama musical, pero no creo que pasase de ahí».
Puede que la aportación de la treintena de músicos colaboradores en la antología 'Simpatía por el relato' no vaya a revolucionar el mundo de las letras, pero lo que sí hará es aportar su granito de arena a que el planeta sea un poco mejor. Los autores han cedido sus derechos de autor a diversas organizaciones benéficas.

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